Imaginad por un momento que
Público organiza un concurso de blogs y los finalistas resultan ser
Escolar.net,
Guerra Eterna y la bitácora de
Manolo Saco. Sería poco elegante que se premiaran a sí mismos, ¿no? Pues algo parecido ha ocurrido en los
Premios Web Riojanos que organiza el
también progubernamental Diario La Rioja. En la categoría de blog riojano,
dos de los tres finalistas que optan al galardón (y que al parecer han sido seleccionados por
un jurado)
son colaboradores más que habituales del periódico. Sin contrato laboral, por supuesto, que ya saben ustedes cómo funciona el sector periodístico.

Vayamos por partes. Uno de los finalistas es el fotógrafo
Justo Rodríguez, que trabaja fundamentalmente para el diario de Vocento, y que en sus ratos libres hace alguna que otra foto para la
revista Comunidad,
ésa que edita cada mes el Gobierno regional en papel satinado y en la que podemos seguir las peripecias de nuestro presidente.
En su blog, Justo publica casi a diario una fotografía curiosa o llamativa que no ha aparecido publicada en papel y que suele suscitar numerosos comentarios de otros fotógrafos y periodistas riojanos (que son los principales lectores de su bitácora).
El otro colaborador del periódico cuyo blog también ha sido seleccionado es el periodista Pablo García Mancha, que escribe sobre toros en El País, pero que desarrolla la mayor parte de su trabajo para Diario La Rioja y sus medios multimedia: TVR y Punto Radio. Además de escribir sobre toros, gastronomía, flamenco y ser columnista esporádico, su agencia de “servicios periodísticos y publicaciones” (que responde al nombre de Tempus) realiza la mayoría de los suplementos del periódico. Toroprensa.com es el blog en el que recopila las crónicas, artículos y reportajes que publica en prensa.
Cada uno es muy libre de crear los premios que quiera y entregárselos a quien le convenga, o galardonarse a sí mismo, faltaría más, pero yo lo encuentro poco elegante, tirando a cutre, la verdad. Y me reafirma en la convicción de que la mayoría de los medios convencionales no creen en los blogs y los miran a la vez con desprecio y con recelo. Desprecio porque se saben superiores y recelo porque al mismo tiempo sienten amenazadas sus atalayas informativas. No les gusta que, sin necesidad de grandes infraestructuras empresariales, los blogueros podamos ejercer de pequeños medios de comunicación y cuestionar sus discursos. Por eso prefieren premiar blogs interesantes, simpáticos, entretenidos… pero blogs que no “compitan” con ellos como transmisores de información y opinión.