“Cuando estás de exámenes no tienes tiempo libre. Cuando estudias, te aburres; y cuando haces otra cosa que no es estudiar no lo disfrutas porque no paras de pensar que deberías estar releyendo los temas. Te obsesionas y te sientes culpable. [...]
Y es que cuando tienes que estudiar, descubres lo interesante que es todo. Tu habitación se vuelve fascinante, te entran ganas de hacer la cama, de ordenar papeles, de leer los libros que te regalaron el año pasado y miraste con cara de asco. Todo es divertidísimo de repente, hasta los clips, o despeinarte y mirarte al espejo. Se te ocurren montones de buenas ideas que harías si no tuvieses que estudiar”.
Fernando en su siempre recomendable blog.


