7
dic 13

Noticias usurpadas

Conozco a unos cuantos logroñeses que, al recibir ‘De Buena Fuente’ cada viernes en el buzón, cuentan las imágenes en las que aparece la señora alcaldesa mostrando a sus gobernados lo ajetreada que es la vida de los mandatarios. Antes inauguraban cosas grandes —tamaño y burbuja van de la mano— y organizaban costosos eventos en los que fotografiarse. Ahora, con la crisis, inauguran bancos (de los de sentarse), marquesinas, tiendas de ultramarinos o, en el mejor de los casos, Mercadonas.

La crisis ha rebajado el nivel de sus apariciones ante la necesidad imperiosa de seguir figurando y tratar de superponer sus estampas a las que nos ofrece la cruda realidad: temporeros hacinados en la estación de autobuses, miseria en el corazón de la ciudad, polígonos industriales desiertos, inútiles edificios públicos vacíos y persianas bajadas en otrora calles comerciales.

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19
jun 13

Distancias

Cuarenta minutos de trayecto entre el piso que compartía en Marqués de Vadillo y el campus de la universidad. Una distancia recorrida durante meses de lunes a viernes y a razón de dos trayectos al día. Primero unos minutos de paseo por el Madrid Río (entonces recién estrenado) para coger el autobús urbano a Plaza Elíptica y de allí un autobús verde interurbano hasta la autoproclamada capital del Sur.

Cuarenta minutos de un desplazamiento repetido día tras día. Una rutina rota solo por pequeñas variaciones: el retraso de un autobús, la longitud de la fila de espera del siguiente o las paradas en las que alguien pulsaba el botón para bajarse. Pequeñas notas de color en un trayecto que acumulaba caras fijas a medida que se repetía día tras día: las de los conductores que se turnaban para cubrir la línea y las de los pasajeros habituales. Entre estas últimas caras, alguien que compartía el trayecto completo: los cuarenta minutos de rutina entre el barrio y la universidad.

Compartimos esperas en la parada del autobús y colas en la puerta de salida del interurbano. Separados solo por unos pocos pasos, recorríamos juntos la pequeña distancia que separaba la parada de llegada de un autobús y la puerta de salida del siguiente. Nos bajábamos en la misma parada, en la calle Madrid de Getafe, y caminábamos separados por esos pocos pasos hacia los edificios de la univerisdad.

Al cabo de las semanas, empezamos a saludarnos en nuestro encuentro matutino en la parada del autobús, pero seguimos respetando esa prudente distancia que nos separaba dentro del autobús y fuera de él. Nunca compartimos asientos contiguos ni caminamos a la par en los pequeños trayectos compartidos a pie.  El discreto saludo matutino acabó formando parte de la rutina y lo repetíamos si a lo largo del día nos volvíamos a cruzar en la universidad o si el fin de semana coincidíamos en la estación de metro del barrio —él con su novia, yo solo—.

Por lo demás, ambos mantuvimos escrupulosamete las distancias como si tuviéramos un pacto implícito para que el rutinario comienzo del día siguiera siendo un poco íntimo y solitario. Nunca hubo una palabra más ni una tímida aproximación. Era una rutina con dos distancias: los cuarenta minutos de trayecto y los pasos de separación entre nosotros. La vida está llena de distancias: unas se respetan mientras que otras acaban rompiéndose; algunas se acortan y otras se alargan.


1
abr 12

¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

Llevo más de quince minutos sentado frente a la pantalla del ordenador saltando de pestaña en pestaña por Internet. De Twitter a Facebook; de Facebook a Gmail; de Gmail a algún periódico digital; y desde allí otro ‘clic’ y vuelta a Twitter. Con la rueda del ratón asciendo y desciendo a gran velocidad por las páginas y, de vez en cuando, pincho aleatoriamente en algún hipervínculo que me lleve a otra página por la que subir y bajar rápidamente, de forma casi instintiva, sin apenas prestar atención a su contenido.

Solo he logrado centrarme en la escritura de estas líneas cuando, en vista del tiempo malgastado, he cerrado el resto de pestañas del navegador y solo he dejado abierto el programa de edición de WordPress. Aun así, mientras tecleo estos primeros párrafos no he resistido la tentación de volver a abrir Twitter, comprobar que no hay nuevas menciones, y regresar rápidamente a esta pestaña, no sin antes hacer girar un poco la rueda del ratón hacia  arriba y hacia abajo. Hacia ninguna parte en realidad.

Lejos de ser un problema puntual, esta dificultad para concentrarme se repite con demasiada frecuencia cuando enciendo el ordenador y me conecto a la Red. Internet ofrece tantas posibilidades de distracción, accesibles con un solo ‘clic’ en la misma pantalla, que a nuestros espíritus perezosos les cuesta un esfuerzo enorme centrar toda la atención en una sola ventana, en una única pestaña, en la lectura o la escritura de un solo texto lineal. Después de algunos años utilizando a diario el ordenador, me di cuenta de la cantidad de tiempo que desperdiciaba vagando por la Web sin ningún rumbo fijo, y lo que es aún peor: distrayéndome de aquello que realmente tenía que hacer e incapaz de concentrarme durante un tiempo suficiente en una sola actividad.

Con la explosión de las redes sociales abrí cuentas en Facebook y Twitter y los problemas de concentración han ido en aumento. Internet acapara cada vez más mi tiempo y mi atención. Casi a diario, nada más entrar por la puerta de casa, siento la necesidad de encender el ordenador y trasladarme al mundo digital a través de la pantalla. El problema es que una vez conectado me distraigo con cualquier estímulo y permanezco conectado a la Red mucho más tiempo del necesario.

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3
ago 11

Chiquibecas para todos

Las “chiquibecas” del Ayuntamiento de Logroño -subvenciones públicas a plazas de guardería infantil- son un claro ejemplo de cómo una política social y redistributiva puede ser pervertida hasta convertirla en un despilfarro de dinero público de tinte populista y fines electoralistas. La anterior corporación municipal -una coalición de socialistas y regionalistas- fijaba un límite de 15.000€ de renta por miembro de la unidad familiar a partir del cual no podía obtenerse esta ayuda municipal. Pero el nuevo equipo de gobierno del Partido Popular decidió tras las elecciones del 22-M eliminar ese tope de renta para que cualquier familia pudiera, a priori, recibir las “chiquibecas”.

En las bases de la convocatoria, el criterio de la renta familiar desaparecía como requisito de los solicitantes, pero continuaba considerándose a la hora de baremar las solicitudes y adjudicar las ayudas en función de la puntuación obtenida por  cada familia. De hecho, las diferencias en renta podían traducirse en 33 puntos de diferencia en la baremación, muchos más que los asignados a familias numerosas o monoparentales (1 punto en ambos casos). Por lo tanto, a priori, la renta familiar seguía siendo un criterio relevante -aunque no excluyente- para otorgar las ayudas. Sin embargo, en la práctica, las “chiquibecas” se han repartido indiscriminadamente, a todas las familias de Logroño que cumplían los requisitos más elementales: básicamente, estar empadronados en la ciudad y tener un hijo en edad de ir a la guardería. La renta familiar y el resto de circunstancias familiares solo se han tenido en cuenta para determinar la cuantía de las ayudas mensuales, que oscilan entre los 100 y los 175 euros .

¿Qué ha hecho el Ayuntamiento para conceder  subvenciones a todas las familias independientemente de su renta? Ampliar la partida económica asignada inicialmente a las “chiquibecas” (de 0,9 a 1,5 millones de euros) para que todas las solicitudes admitidas reciban la ayuda municipal. De esta forma, la baremación obtenida por las distintas familias (en función de la renta y del resto de criterios) no ha condicionado en absoluto la concesión o no de las subvenciones. La progresividad -a menos renta, más ayuda pública- se reduce a una pequeña variación en la cuantía de las subvenciones. Pequeña porque, mientras la renta de una familia puede ser hasta 9 veces superior a la de otra -ejemplo puesto hoy por el PSOE-, la mayor chiquibeca solo puede ser 1,75 veces superior a la inferior.

En plena crisis económica, con el déficit de las administraciones públicas bajo lupa, el Ayuntamiento de Logroño gastará el próximo curso escolar 670.000 euros más en “chiquibecas” que el anterior. Detrás del eslogan de Cuca Gamarra, “más dinero para ayudar a más familias que nunca”, se esconde un reparto indiscriminado de recursos públicos a familias que no lo necesitan, sustrayéndolo de otras partidas municipales que, a diferencia de la educación de 0 a 3 años, sí son competencia exclusivamente municipal. Un despilfarro populista, a semejanza de los 400 euros de Zapatero, inadmisible en los tiempos que corren.


29
mar 11

Inmediatez caduca

“Lea hoy el periódico de mañana”. Con este reclamo publicitario, El Mundo promociona la suscripción a Orbyt, una plataforma digital que ofrece servicios y contenidos exclusivos para aquellos lectores que paguen 15 euros mensuales. Mi propuesta es menos efectista –o más, según se mire– que la de nuestro paisano Pedro J. Ramírez: leer hoy el periódico de ayer y dejar el de hoy para mañana. Yo la pongo en práctica de vez en cuando y con total flexibilidad, pudiendo leer un periódico de la semana pasada y postergar el de hoy para dentro de diez días. Lo hago por falta de tiempo y sentimiento de culpabilidad al ver tanto papel amontonado, pero la lectura a posteriori tiene unas cuantas ventajas que compensan ir un poco por detrás.

Cuando lees el periódico de antes de ayer, algunas páginas están ya caducas y otras, sin embargo, se han revalorizado. Hay noticias cuyo interés decae a las pocas horas de ser impresas: bien porque no están actualizadas o bien porque carecen de verdadera relevancia. Unas se incluyen porque son última hora y otras, simplemente, porque alguien se ha empeñado en que formen parte de la dichosa agenda mediática. La ventaja de leer periódicos atrasados es que ayuda a detectar fácilmente todas esas hojas caducas a las que no merece la pena prestar demasiada atención; y, al contrario, podemos detenernos en las historias perennes, aquellas que, días después de ser publicadas, siguen siendo útiles para interpretar el mundo y descubrir en él nuestras propias coordenadas.

Yo he sido un yonqui de la información y un súbdito de la dictadura de la inmediatez. Por suerte, he conseguido desintoxicarme y rebelarme; y, en parte, ha sido gracias a esa montaña de periódicos atrasados que un buen día decides revisar en busca de historias que realmente merezcan la pena. No sería mala idea trasladar la experiencia a otros ámbitos: rastrear hoy los tuits de ayer y ver las pintadas de hace una semana en el muro de Facebook. Ya puestos, también podríamos hacer una prueba con los artículos publicados desde octubre de 2009 en este patio de luz. Son muy pocos los que, leídos hoy, apenas han perdido interés. Me quedo con ellos y prescindo del resto.

Publicado en Rioja2.com el 29/03/2011.


26
ene 11

Nuha o Vidas descartadas

NUHA

Esta castaña es para ti, lugar acogedor, perseverante, pegajoso, viscoso… A ti que no tienes miedo, que paras para mirar hacia atrás, que buscas respuestas y no sigues corriendo.

Descubrí a Bauman en búsqueda de respuestas. Después de hablar del rosa y del azul, de la solidez y la liquidez, de los vínculos humanos, Pablo me recomendó que leyera al sociólogo polaco. Así que robé unos cuantos ratos a los apuntes de Macroeconomía para leer Vida líquida, deteniéndome en unos párrafos y pasando más rápido por otros. Necesitaba encontrar palabras para describir la sensación que me aterrorizaba por aquel entonces: la provisionalidad de un mundo en el que todo fluye sin más. En un movimiento continuo y frenético, lo consumimos todo para acabar desechándolo, aparecemos y un buen día desaparecemos, generando toneladas de  desperdicios y basura, pero tapándola para que no huela, para que no nos estorbe, para que podamos seguir consumiendo, desechando, siendo líquidos…

En Bauman encontré algunas respuestas, quizá un poco de consuelo, pero también nuevas preguntas: ¿cómo sobrevivir en la modernidad líquida?, ¿cómo buscar la solidez sin morir en el intento?, ¿por qué desde pequeños nos dicen que hay que ser duros y fuertes?, ¿quizá para que luego podamos fluir en el río de la vida líquida?… ¿Y por qué está mal visto sufrir con la basura?, ¿por qué no podemos llorar ante el cubo de desechos y desperdicios?

Consumo exuberante, esperas ansiosas, existencias atormentadas, corredores hacia ninguna parte, castañas arrebatadas, excesos, muchos excesos… y vómitos… y vidas desechadas. Las palabras de Bauman cobran vida en Nuha o Vidas descartadas, la última creación del Laboratorio de Danza de la UC3M. Una explosión de sentimientos, frustraciones y vivencias, entre la danza y el teatro, a la que asistimos el viernes en La Tabacalera. Es difícil ver Nuha y no sentirse un poco descartado y otro poco productor de residuos, víctima y culpable, al mismo tiempo, de la modernidad líquida.


4
ene 11

De CNN+ a GH

El martes pasado, día de los inocentes, me senté en el sofá frente al televisor y lo encendí después de tanto tiempo que no logro recordar cuándo fue ni qué vi en la anterior ocasión. Un poco por morbo, otro poco por afán de flagelarme, quería ver cómo el difunto canal de noticias CNN+ se convertía en 24 horas de emisión del parque zoológico de Guadalix de la Sierra. Ese símbolo de la telebasura que se recicla año tras año para seguir proporcionando carne, por un módico coste, al resto de programas de Telecinco.

Prisa cierra CNN+ por su inviabilidad económica y, en un santiamén, Vasile nos pone Gran Hermano, suponemos que precisamente por su alta rentabilidad. Las pelas son las pelas, en la tele como en cualquier otro negocio, y producir contenidos informativos de calidad es demasiado costoso para los pobres resultados de audiencia que luego cosechan. Por eso en la tedeté triunfa todo lo contrario: la información low cost y el griterío de tertulias que se alimentan del odio hacia quienes ni pensamos ni vivimos bajo sus dictados. Un sectarismo barato pero venenoso, rentable al tiempo que socialmente pernicioso.

Está claro que la viabilidad económica no entiende de utilidad social ni de servicio público. Los datos de audiencia, por su parte, retratan la salud de una sociedad que ríe las gracias de Belén Esteban y contempla con interés los excrementos de Gran Hermano. Tenemos lo que merecemos, dicen algunos, y quizá tengan razón, pero no podemos olvidar que, para emitir en el limitado espacio radio eléctrico, las televisiones necesitan una licencia administrativa que les conceden nuestros gobernantes. Una licencia que recibió Prisa y ahora queda en manos de Telecinco, sin que nadie diga nada, sin que nadie reivindique que las licencias administrativas, además de darse, también se deberían quitar.

Publicado en Rioja2.com el 04/01/2011.


15
dic 10

Principios y argumentarios

Sólo hace falta visitar el perfil en Twitter del director de El País, Javier Moreno, para darse cuenta de la emoción que siente un periodista cuando tiene en sus manos (o en la pantalla de su ordenador) la mayor filtración de documentos secretos de la historia. Más de 250.000 cables del Departamento de Estado de EEUU que desvelan detalles ocultos de los principales conflictos internacionales y nos muestran el lado opaco de las relaciones diplomáticas. Cierto es que, entre grandes secretos, también estamos conociendo los pequeños cotilleos que los diplomáticos norteamericanos recogen por el mundo y envían después a Washington en crónicas llenas de confidencias, rumores y descripciones de personajes. Pero, cotilleos aparte, quedémonos con lo fundamental: las vergüenzas de unos cuantos gobiernos puestas al descubierto, para gloria nuestra (de los votantes de a pie) y desgracia de nuestros gobernantes.

Es fácil entender el malestar de los protagonistas de los cables: el cabreo de EEUU y los otros gobiernos afectados, y el enfado de quienes se confesaron con un diplomático norteamericano creyendo que sus confidencias nunca saldrían de las puertas de la Embajada. No es plato de buen gusto para nadie que sus secretos y sus trapos sucios acaben en manos de periodistas ávidos de exclusivas, pero ésa es precisamente una de las funciones del periodismo: desvelar las mentiras del poder, sus artimañas y sus movimientos ocultos. En definitiva: intentar que sea público todo aquello que nuestros gobernantes quieren ocultar pero que nosotros, como ciudadanos, tenemos derecho a conocer. Suena utópico, sí, pero gracias a Wikileaks ha sido un poco posible. Alegrémonos por disfrutar de esta muestra de transparencia forzosa.

Sólo un ejemplo. Gracias a Wikileaks, hemos sabido que varios fiscales y ministros del PSOE trataron de evitar que prosperara la investigación judicial de la muerte del cámara José Couso en Bagdad. Los cables de la embajada narran el trato privilegiado que EEUU recibió por parte de destacados miembros de la Fiscalía y del Gobierno español. “Los ministros españoles están trabajando para que no prosperen las órdenes de detención internacional”, dice textualmente uno de los cables diplomáticos. Mientras leo la información en El País, me viene a la memoria un artículo de Elvira Lindo del pasado verano. Decía la escritora, después de citar a Groucho (“Estos son mis principios. Si no te gustan, tengo otros”), que ella es mujer de pocos principios, pero los pocos que tiene son irrenunciables. Ya sabíamos que la política adolece de falta de principios y sobreabundancia de argumentarios (existe una relación inversamente proporcional entre ambos); sólo hemos comprobado por escrito que a veces también renuncian a ese puñado de principios que deberían ser irrenunciables.

Publicado en Rioja2.com el 07/12/2010.


13
dic 10

Nieve, sauna y mermeladas

Me gustan las mermeladas de frutas del bosque, excepto la de arándanos, que a mi paladar le resulta un poco fuerte y sólo la tolera en pequeñas dosis por tostada. Las de fresas, frambuesas, moras o grosellas están riquísimas y a años luz de esas mermeladas gelatinosas que venden los supermecados españoles. Aquí, al abrir el tarro cada mañana, la cuchara se tropieza inevitablemente con voluminosos trozos de fruta, y el olor y el sabor me recuerdan a esas pequeñas recolecciones de moras y mayatas (fresas silvestres) de los veranos en Torrecilla. Nada que ver con las mermeladas industriales con sabor a concentrado de frutas; las de aquí son de verdad: como las que hacían mis abuelos en el pueblo.

Me gusta vivir rodeado de pequeños bosques convertidos en parques tan naturales que no necesitan los cuidadados de ningún servicio municipal de aguas y jardines. Disfruto atravesándolos cada día para ir a la estación de trenes o a la autovía desde donde cogemos el autobús en dirección al centro de la ciudad. Mientras los recorro, pienso que estoy de paseo en un día de asueto, aunque en realidad vaya con el tiempo justo para llegar a clase. Cuando el reloj lo permite, me desvío del camino principal durante unos minutos para sentirme aún más lejos de la civilización. Dejo de andar y miro alrededor y también hacia arriba: a las copas de los árboles. Todo está blanco, como en las postales navideñas, y aunque no hay mucha luz, el reflejo de la nieve ilumina la estampa.

Sudar, esa asquerosidad tan veraniega, que nos pega la ropa al cuerpo, se convierte en un pequeño placer relajante cuando se produce dentro de una sauna finlandesa. La tensión arterial baja, y si consigues evitar que la temperatura excesiva te agobie, diez minutos segregando sudor te liberan un poco de los estreses y las preocupaciones del día. También acompañan el olor a madera, la luz tenue del lugar, y una buena ducha posterior con agua templada, para compensar el acaloramiento. Si al plan le añadimos conversación relajada con amigos y sidra en lata (peor que la asturiana, claro), es fácil entender por qué los finlandeses van a la sauna como quien se va de cañas.


1
dic 10

Justicia

“No entendemos el silencio de la mayoría de los partidos políticos, tanto el que gobierna como el principal de la oposición, que muchas veces hacen alarde de un patriotismo que luego pisotean en los asuntos que afectan a grandes potencias. Mantener firmeza para defender a un nacional frente a una nación extranjera es lo mínimo que se le pide a partidos políticos que pretenden gobernar un país. [...]

Estos señores, y ahora me permito dar sus nombres y apellidos: Moratinos, Fernández de la Vega, Cándido Conde-Pumpido, López Aguilar, Leire Pajín y otros que ahora no recuerdo, se han reído y utilizado nuestro sufrimiento con réditos electorales. Creo que quedan definidos, y espero que la ciudadanía tome buena nota de su catadura moral”.

Javier Couso, hermano de José Couso.

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“Los ministros españoles trabajan para que no prosperen las órdenes de detención”, en El País

Couso, el enemigo está en casa, por Ramón Lobo

Wikileaks y el caso Couso, por Olga Rodríguez