Las presidencias rotatorias del Consejo Europeo, llamadas “de la Unión Europea”, son fundamentalmente una oportunidad para hablar de Europa en el país que la ostenta; especialmente una vez entrado en vigor el Tratado de Lisboa, lo que supone que el Consejo tenga un presidente permanente, el belga Van Rompuy, que será el encargado de convocar y conducir las cumbres europeas. No obstante, Zapatero podrá ejercer de presidente en la sombra en un momento de importantes cambios en la UE: la implantación del nuevo Tratado, que dota a la Unión de personalidad jurídica propia, y la toma de posesión de los nuevos comisarios propuestos por Barroso.
Uno de los objetivos no escritos del Gobierno para estos seis meses es aprovechar la presidencia de turno para acercar Europa a los ciudadanos después de un largo periodo de decepción por la parálisis institucional que ha sufrido la UE. El espectáculo de luz y sonido en la Puerta del Sol tras las tradicionales campanadas de Nochevieja fue una forma efectiva de llegar al mayor número posible de hogares, también a quienes hasta ayer no sabían que España fuera a presidir la Unión durante los próximos seis meses. Hubo sin embargo una cuestión mejorable: la presentadora de las campanadas, Anne Igartiburu, habló en todo momento de “Comunidad Europea” en lugar de “Unión Europea”.


