Suelo leer cada domingo el artículo que publica en El País la Defensora del Lector, Milagros Pérez Oliva, reflexionando sobre la ética periodística o el futuro de la prensa a partir de las opiniones y quejas que le trasladan los lectores a lo largo de la semana. Ayer dedicó su artículo a las incertidumbres que atraviesan los periódicos en plena revolución digital y planteó una de las grandes incógnitas: ¿generará la publicidad en internet suficientes ingresos a los medios para mantener redacciones fuertes, con corresponsales, enviados especiales, periodistas especializados y redactores con tiempo para investigar y desarrollar temas en profundidad?
Así lo explica (mucho mejor que yo) Milagros Pérez Oliva:
La extensión de la cultura de la gratuidad en Internet y los cambios en la forma de percibir y acceder a la información por parte de las nuevas generaciones están conduciendo a una progresiva disminución de las ventas en quiosco, la otra gran fuente de ingresos de la prensa escrita, en todos los países industrializados. La migración de lectores hacia el formato digital no está siendo acompañada por la correspondiente migración de la publicidad. De hecho, las ediciones digitales no serían rentables si tuvieran que producir por sí mismas los contenidos que ahora les proporciona la edición impresa. De manera que en la práctica, el lector que va cada día al quiosco a comprar el diario está subvencionando a los lectores que acceden al diario digital de forma gratuita. ¿Cuánto tiempo continuarán pagando, teniendo en cuenta además que la versión digital, a la que se puede acceder sin coste alguno, es ya más completa y extensa que la impresa?


