Los principales servicios que el Estado presta a los ciudadanos, la sanidad y la educación, dependen de las Comunidades Autónomas. Lo mismo ocurre con materias tan sensibles como el urbanismo, los servicios sociales o las políticas activas de empleo, competencias transferidas a las autonomías en un proceso que se ha desarrollado a distintas velocidades según los deseos y las prisas de los distintos territorios por adquirir más autogobierno. Paralelamente a este reparto autonómico de competencias, debería haberse producido una descentralización del debate mediático para enfocar más la opinión pública sobre la gestión de los distintos gobiernos regionales.
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Voy a publicar cada martes una columna de opinión en Rioja2 con el nombre de Patio de luz. Os invito a dejar allí vuestras opiniones, y si tenéis alguna sugerencia o algún comentario más personal, siempre podéis escribirme a purbiola@gmail.com.

