Los prefijos ‘eco’ y ‘bio’ están de moda y suenan bien en el imaginario colectivo. Los empresarios lo saben y se aprovechan de ellos para vendernos yogures, galletas, coches o alojamientos rurales. En La Rioja, nuestro Gobierno y dos constructoras han bautizado como ‘Ecociudad’ el proyecto de recalificación del Monte El Corvo para construir 2.932 viviendas en unos terrenos con protección ambiental y paisajística. Es muy discutible que la iniciativa se merezca la etiqueta de ‘eco’, pero puestos a utilizarla, podían haberse inventado los palabros ‘Ecobarrio’ o ‘Ecourbanización’. Hubieran sido más honestos: el proyecto consiste en construir una gran urbanización con zonas verdes, placas solares y molinos de viento; no en convertir en ‘eco’ una ciudad (Logroño) que ya existe.

