Rodríguez Peña se fija como “prioridad” terminar radicalmente con las “malas prácticas” de quienes “se han obstinado en ir a contracorriente”
Internet ofrece a los partidos políticos nuevas vías de comunicación directa con los ciudadanos, sin necesidad de utilizar como intermediarios a los tradicionales medios de comunicación; pero al mismo tiempo, la libertad de la red supone una seria amenaza para el férreo control al que siempre tratan de someter a sus afiliados. Es frecuente escuchar a los dirigentes políticos alabar las cualidades de internet como canal de comunicación multidireccional, interactivo y democrático, pero el gesto se les tuerce cuando comprueban que algunos de sus militantes se expresan en la red como los ciudadanos críticos que son en lugar de actuar como propagandistas de los mensajes del partido. Es el dilema de querer abrirse a los ciudadanos al mismo tiempo que no renuncian a seguir teniendo sus filas bien cerradas.
El PSOE riojano no es ajeno a este dilema y su Comité Regional celebrado hoy en Riojaforum lo ha puesto encima de la mesa. Por un lado, los socialistas se proponen superar gracias a internet las dificultades de comunicación que impone el panorama mediático riojano; y por otra parte, quieren silenciar las voces críticas en la red de algunos de sus militantes. El informe de gestión presentado por la Ejecutiva arremete explícitamente contra “un pequeño colectivo de afiliados” que “se han obstinado en ir a contracorriente, perjudicando con sus intervenciones, conscientemente o inconscientemente, las posibilidades de éxito del Partido”. “La división interna o el permanente cuestionamiento de liderazgos y políticas decididas no ayudan en modo alguno al deseo de triunfo del proyecto”, prosigue el documento elaborado por Francisco Javier Rodríguez Peña, quien se fija como “prioridad” de su Secretaría de Organización “terminar radicalmente con estas malas prácticas”.
Este apartado del informe de gestión, presentado esta mañana al Comité Regional del PSOE, ha sorprendido a algunos sectores del partido por la dureza de las palabras empleadas y por la mención concreta a un “pequeño colectivo de afiliados”, a quienes la Ejecutiva de Martínez Aldama parece tener como objetivo a perseguir. El control que pretende implantar Rodríguez Peña se fundamenta, según el informe, en los estatutos del PSOE y en un protocolo aprobado recientemente de buenas prácticas en el uso de las redes sociales. “La opiniones personales, invocando la libertad de expresión, no pueden englobarse ni ampararse bajo ningún paraguas estatutario si no cumple con los deberes mínimos del militante afiliado, y por ello ya no se van a tolerar más”, concluye el texto.
Expedientes y expulsiones
El conflicto entre libertad de expresión y militancia en un partido político es siempre polémico. Actualmente, el Partido Socialista de Madrid mantiene abierto un expediente al concejal Alejandro Inurrieta por varias opiniones vertidas en su blog y en el diario económico Cinco Días. También fueron expedientados en enero de 2009 cuatro afiliados del PSOE de Cádiz a causa de un blog crítico que pusieron en marcha en la red. Y en Oviedo, la expulsión en 2007 de una militante socialista por la publicación de dos artículos en prensa, acabó en una condena de la Audiencia Provincial al PSOE por violar su derecho a la libertad de expresión.


