Posts Tagged: internet


29
mar 11

Inmediatez caduca

“Lea hoy el periódico de mañana”. Con este reclamo publicitario, El Mundo promociona la suscripción a Orbyt, una plataforma digital que ofrece servicios y contenidos exclusivos para aquellos lectores que paguen 15 euros mensuales. Mi propuesta es menos efectista –o más, según se mire– que la de nuestro paisano Pedro J. Ramírez: leer hoy el periódico de ayer y dejar el de hoy para mañana. Yo la pongo en práctica de vez en cuando y con total flexibilidad, pudiendo leer un periódico de la semana pasada y postergar el de hoy para dentro de diez días. Lo hago por falta de tiempo y sentimiento de culpabilidad al ver tanto papel amontonado, pero la lectura a posteriori tiene unas cuantas ventajas que compensan ir un poco por detrás.

Cuando lees el periódico de antes de ayer, algunas páginas están ya caducas y otras, sin embargo, se han revalorizado. Hay noticias cuyo interés decae a las pocas horas de ser impresas: bien porque no están actualizadas o bien porque carecen de verdadera relevancia. Unas se incluyen porque son última hora y otras, simplemente, porque alguien se ha empeñado en que formen parte de la dichosa agenda mediática. La ventaja de leer periódicos atrasados es que ayuda a detectar fácilmente todas esas hojas caducas a las que no merece la pena prestar demasiada atención; y, al contrario, podemos detenernos en las historias perennes, aquellas que, días después de ser publicadas, siguen siendo útiles para interpretar el mundo y descubrir en él nuestras propias coordenadas.

Yo he sido un yonqui de la información y un súbdito de la dictadura de la inmediatez. Por suerte, he conseguido desintoxicarme y rebelarme; y, en parte, ha sido gracias a esa montaña de periódicos atrasados que un buen día decides revisar en busca de historias que realmente merezcan la pena. No sería mala idea trasladar la experiencia a otros ámbitos: rastrear hoy los tuits de ayer y ver las pintadas de hace una semana en el muro de Facebook. Ya puestos, también podríamos hacer una prueba con los artículos publicados desde octubre de 2009 en este patio de luz. Son muy pocos los que, leídos hoy, apenas han perdido interés. Me quedo con ellos y prescindo del resto.

Publicado en Rioja2.com el 29/03/2011.


6
jul 10

La dictadura de la inmediatez

Los medios de comunicación se han empeñado en narrarnos la actualidad en riguroso directo a través de las redes sociales: el “minuto a minuto” de la reciente huelga del Metro de Madrid, los dimes y diretes del debate sobre el estado de la región o las fotografías de las primeras inundaciones veraniegas. Todo tiene que ser contado en el preciso instante en que está ocurriendo. Y no conformes con hacerlo a través de Twitter, donde los mensajes de unos y otros se mezclan en una marea de constante actualización, algunos diarios como El País han abierto redes sociales propias donde sus periodistas nos informan de los últimos hallazgos informativos al mismo tiempo que ellos los van conociendo.

A esta moda, que prima la inmediatez sobre cualquier otra cualidad, se han sumado con fervor empresas, partidos políticos, organizaciones sociales y cualquier otro sujeto interesado en difundir sus mensajes. ‘Tuitean’ para mantenernos al corriente de su actividad en “riguroso directo”, dos palabras sagradas en esta nueva dictadura de lo inmediato.

Unos días atrás, mientras en Rioja2.com seguíamos en directo el debate sobre el estado de la región a través de Twitter, me preguntaba cuántos internautas estarían siguiendo nuestros comentarios. ¿Cuántas personas tienen tiempo, capacidad o ganas de pegarse a una pantalla para no perder detalle de lo que está ocurriendo? Desde luego, muchas menos de las que prefieren leer un resumen horas después, con la información seleccionada y jerarquizada, resultado del trabajo periodístico. A veces, quienes ensalzan las redes sociales y las señalan como camino de futuro para el periodismo, olvidan el valor del tiempo como bien escaso y la pequeñísima fracción de este que los ciudadanos están dispuestos a dedicar a informarse.

No se si Twitter será una moda pasajera o permanecerá en el futuro como red de masas, pero me aterra la cultura de la inmediatez, el exhibicionismo y el culto al protagonismo que está implantando a golpe de ‘tuit’. Nos estamos obsesionando con recibir continuamente información (relevante o no), vivir conectados con cientos de personas a las que apenas conocemos y presumir en la red de nuestra apasionante actividad vital. La cuestión a debatir no es si nuestros ‘tuits’ interesan o no a los demás, sino si nuestra felicidad aumenta o disminuye viviendo enganchados a una pantalla en la que nunca dejan de aparecer caras con sus 140 caracteres. Mensajes inmediatos, que caducan en segundos y que nos roban tiempo de otras muchas actividades; porque todos los minutos que dedicamos a conectarnos con la inmediatez se los quitamos, por ejemplo, a la lectura de un libro (sin caras) que no caduca. ¿No estaremos siendo prisioneros de una nueva dictadura de lo inmediato, una cárcel de la que no escapamos por miedo a ser los únicos fuera de ella?

Publicado en Rioja2.com el 05/06/2010.


28
oct 09

Soitu… ¿resistiré?



Soitu ha muerto dignamente, dejando en su portada un cadáver exquisito: algunos de los mejores artículos que han publicado en estos 22 meses.

Desde que ayer conociéramos el cierre, las redes sociales (Facebook o Twitter) han sido una explosión de felicitaciones por el trabajo bien hecho, lamentos por el adiós y deseos de que no sea definitivo. La movilización de los lectores ha sido verdaderamente espectular, prueba de la empatía y el interés que despertaba un medio tan diferente a los demás.

Soitu entendía internet mejor que ningún otro diario en España. Hablaban el lenguaje de los internautas y pensaban siempre en serles útiles. Han demostrado ser diferentes incluso para bajar la persiana, celebrando esta tarde una fiesta-velatorio en la redacción. El espíritu de Soitu tiene que resistir.


27
oct 09

Siempre se van los mejores

soitu


El cierre de cualquier periódico es una mala noticia. El de Soitu es especialmente sangrante porque nació como un nuevo concepto de medio digital, con algunos de los ingredientes que se consideran paradigma del futuro: participación, interacción, innovación tecnológica y búsqueda del valor añadido. Fundado por Gumersindo Lafuente, ex director de elmundo.es, no es uno más de los muchos diarios que han nacido al calor de internet. Soitu.es ha ofrecido algo diferente en sus 22 meses de vida: otro enfoque a la actualidad, herramientas tecnológicas aplicadas al periodismo de servicio y nuevas formas de relación entre redactores y usuarios.

La mayoría de los diarios digitales coinciden demasiado en la selección de sus contenidos y nos cuentan las historias de forma muy parecida, con la única diferencia de su sesgo ideológico. Abusan de las agencias y apenas tienen contenidos propios originales y atractivos que merezca la pena leer. Aportan por lo general muy poco valor añadido más allá de los contenidos volcados del papel.

El modelo de Soitu es totalmente diferente. No era el mejor lugar para informarse de todo lo que ocurre en el mundo, pero siempre encontrabas una historia curiosa, un tema de máxima actualidad reenfocado para acercarlo a los ciudadanos o una opinión ácida de Pérez de Albéniz sobre el mundo de la televisión. Soitu ha apostado por los contenidos propios, en menor cantidad que cualquier diario de papel, pero sin nada que envidiar en la calidad. Algo raro en internet, donde los principales periódicos actualizan sus ediciones digitales con informaciones planas y aburridas. La experiencia de Soitu ha demostrado que, si el papel muere, el periodismo rabioso podrá seguir existiendo en internet. La clave es conseguir que el modelo de negocio funcione, que los digitales sean rentables por sí mismos; y eso es lo que ha fallado en esta ocasión.

Soitu.es tiene más de un millón de usuarios únicos, una cifra nada despreciable teniendo en cuenta que sobreviven digitales mucho más modestos. Le han podido lastrar sus altos costes (amplia redacción y equipo técnico) en un momento de crisis en el que la publicidad no acaba de hacer rentable el periodismo de calidad en internet. Quiero pensar que era cuestión de tiempo y el proyecto hubiera salido a flote, pero su principal soporte financiero (el BBVA) no ha querido seguir esperando.

La sensación que tengo la resume perfectamente un comentario que he encontrado en Utoi, la red social de Soitu: “Aún no me cabe en la cabeza que haya medios totalmente prescindibles y cierre éste”. Algunos digitales sobreviven por intereses políticos y otros porque tienen detrás a grandes grupos mediáticos. Me temo que ni lo uno ni lo otro se da en este caso. Gumersindo Lafuente se ha despedido hoy de los usuarios con un “hasta la vista y gracias”… espero que no sea un adiós definitivo. Crucemos los dedos.

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La imagen que acompaña este post pertenece a uno de los muchos usuarios de Soitu que aportábamos contenidos al diario.