La temperatura sube por momentos en el PSOE riojano. A Santiago Sufrategui sólo le faltan 30 avales para poder disputar a Francisco Martínez Aldama la candidatura socialista en las elecciones autonómicas del próximo año. El abogado y profesor universitario ya ha recibido el apoyo de 185 compañeros de partido, principalmente de Logroño y Calahorra, pero también de Haro, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Torrecilla en Cameros y otras once agrupaciones locales.
Mientras Sufrategui persigue la celebración de elecciones primarias, Aldama dedica sus esfuerzos a evitarlas. Por eso, el Secretario General del PSOE riojano ha intentado recabar el máximo número de avales posibles, a pesar de que no los necesita, para dificultar la tarea al denominado sector crítico del partido. Llamadas, visitas, presiones… el aparato socialista ha trabajado estos días a todo gas para evitar que el enfrentamiento con Sufrategui pueda llegar a las urnas, donde el voto de los afiliados -a diferencia de los avales- es secreto.
Aldama no quiere elecciones primarias por varias razones. La primera de ellas, porque el voto secreto puede hacerle perder el apoyo de quienes cuestionan su candidatura pero no se atreven a hacerlo públicamente. En segundo lugar, porque algunos militantes podrían castigarle por su comportamiento en el proceso de recogida de avales de las últimas semanas. Y por último, el proceso democrático tampoco supondría un impulso a su liderazgo ni a su imagen pública: a diferencia de Tomás Gómez en Madrid, Aldama no es un líder emergente con posibilidades de crecer y desarrollarse.
A cuatro días de que expire el plazo para la presentación de avales, sólo 30 firmas separan a los socialistas riojanos de la posibilidad de elegir democráticamente al candidato que se enfrente a Pedro Sanz en mayo de 2011. Unas elecciones primarias que, en público, todos dicen ver con buenos ojos. Pero será el martes cuando sepamos si el PSOE decide dar una oportunidad a ese hombre, mitad intrépido, mitad valiente, que ha dado un paso al frente para, según dice, superar la resignación y volver a ilusionar a los votantes de su partido.

