
El viernes pasado, camino de Vilnius (Lituania), estuve en Bruselas visitando el Parlamento Europeo con un guía de excepción, mi amigo Álex Olmos, que trabaja como asistente de los diputados socialistas españoles y que en el pasado hizo lo propio con Gary Titler, el que fuera líder de la delegación laborista.
Fue una visita corta, de apenas una hora, pero me gustó visitar un parlamento único en el mundo, con cientos de diputados procedentes de distintos países y una importancia creciente cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa. Para quienes creemos en una Unión Europea de ciudadanos, y no en una simple alianza de Gobiernos nacionales, el Parlamento Europeo es nuestra gran esperanza. Una gran cámara de representantes que se encargue de legislar y de elegir y controlar a los miembros de la Comisión Europea y al futuro presidente de la UE. Queremos más poder para el Parlamento y menos para el Consejo Europeo que forman los jefes de Gobierno de los países miembros.
La visita a Bruselas fue un buen aperitivo para un fin de semana muy europeísta en Vilnius, trabajando en los preparativos del proyecto de JEF Europe@myDesk, que pretende acercar Europa a los jóvenes a través de 12 seminarios de formación en distintos países de la Unión. Pero eso da para otro post, y así será…

