Por mucho empeño que ponga Rita Barberá en mezclar anchoas con trajes, no es lo mismo un obsequio de cortesía entre presidentes que un regalo de una trama corrupta a un mandatario que les adjudica contratos. Tampoco son comparables unas botellas de vino de Rioja con un reloj de más de 500 euros, como bien sabe Pío García Escudero -portavoz del PP en el Senado- que decidió devolver a Correa el ‘detalle’ que quiso tener con él en el año 2003. La diferencia entre las anchoas y los trajes, entre el vino y los bolsos de Vuitton, está en el precio, en el contexto del regalo y en la relación entre obsequiante y obsequiado. Suena rimbombante, pero el sentido común permite diferenciar lo que es un detalle (quizás chovinista, como las anchoas de Revilla) de un regalo desproporcionado. Lo sabe muy bien Esperanza Aguirre, que reconoce aceptar picotas o pastas de las monjas clarisas pero no regalos más valiosos.
¿Y Pedro Sanz? ¿Qué tipo de regalos acostumbra a recibir? ¿Alguna vez ha rechazado alguno por excesivo y desproporcionado? La respuesta no la estamos encontrando estos días en los medios de comunicación riojanos, que no parecen muy interesados en formular este tipo de preguntas al presidente regional. Por eso tenemos que recurrir a la revista Tiempo, que publicó la semana pasada un reportaje sobre los regalos que reciben los políticos, para conocer la opinión de Pedro Sanz acerca de los obsequios que debe o no recibir un cargo público:
El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, no tiene problemas en quedarse con los obsequios, siempre que estos “formen parte de la cortesía, de la muestra de buena educación y de las relaciones entre las personas”. La pauta de comportamiento del presidente riojano se basa en “la tranquilidad de la conciencia de cada uno”, según se explica desde su entorno, y es la misma que le llevó a aceptar uno de los regalos que más ilusión le ha hecho: el mural con el que le obsequió el Centro Riojano la capital de México y que Sanz mandó colocar en la sede de la presidencia del Gobierno riojano.
Me quedo con la duda de si alguna vez ha rechazado algún regalo por considerarlo inapropiado. ¿Se atraverán a preguntárselo?