No habrá cambios fiscales importantes ni subida de impuestos a las rentas más altas. Zapatero ha zanjado hoy la confusión en la que había derivado el globo sonda lanzado la semana pasada por José Blanco. En su comparecencia tras el Consejo de Ministros, con la que ha dado inicio al curso político, el presidente del Gobierno ha dicho que las modificaciones fiscales que se tramitarán junto a los Presupuestos Generales del Estado serán “limitadas y temporales” y que unos tributos (no ha precisado cuáles) se revisarán al alza y otros a la baja.
Lejos de rectificar la que ha sido su política fiscal durante estos años, Zapatero ha dicho que el objetivo del Gobierno sigue siendo la “moderación fiscal”. El presidente ha enumerado las rebajas de impuestos aprobadas durante su mandato para concluir que, en estos momentos, la presión fiscal española es la menor desde 1995 y siete puntos más baja que la media de la Unión Europea.
Zapatero no ha detallado en qué consistirán las modificaciones “limitadas y temporales” que piensa llevar a cabo, pero ha descartado gravar más “la actividad de las empresas y los ingresos por trabajo”, unas rentas que “deben ser respetadas y preservadas”. Esta decisión es acertada, pero no incompatible con subir los tipos impositivos de las rentas del capital, haciéndolos progresivos, o con erradicar el “paraíso fiscal” en el que viven las grandes fortunas gracias a las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV) que tributan al 1%.
Sobre la devolución de impuestos de 400 euros anunciada a bombo y platillo en campaña electoral, Zapatero se ha mostrado abierto a revisarla teniendo en cuenta la nueva coyuntura económica. Sin embargo, el chequé bebé de 2.500 euros por nacimiento continuará sin sufrir modificaciones.
El tiempo no ha cambiado a Zapatero. Sigue creyendo que bajar impuestos es de izquierdas. Una afirmación que dicha así, sin especificar qué impuestos, es un insulto a la inteligencia. Bajar los impuestos a las rentas más bajas puede ser de izquierdas, pero no lo es rebajar el tipo máximo del IRPF, aquel que pagan las rentas más altas. Tampoco es de izquierdas eliminar la poca progresividad que existía en la tributación por las rentas del capital, ni devolver 400 euros por contribuyente en lugar de destinar a fines sociales esos impuestos ya recaudados.
Bajar impuestos puede ser de izquierdas en determinadas ocasiones. Pero subirlos, en el caso de las SICAV, es una cuestión de justicia social.

