Por regla general, no me interesan los blogs escritos por políticos. La mayoría se limitan a repetir lo mismo que dicen en los medios, aderezándolo con un toque personal, pero sin aportar nuevos argumentos o reflexiones. El resultado es que sus bitácoras son propagandísticas y mitineras, sin disimulo alguno, y sólo despiertan el interés de los adeptos a su causa. A la mayoría nos resulta prescindible leer lo bien que hacen su trabajó él y los suyos y lo malos que son los de enfrente, teniendo en cuenta además que no suelen derrochar gracia y salero a la hora de escribir.
Tampoco me entusiasma la posibilidad de estar en contacto con los líderes políticos a través de sus blogs. En la práctica, el acercamiento consiste en dejarles un comentario y recibir como respuesta que tienes toda la razón del mundo -si eres de su cuerda-, o en caso contrario, que agradece no obstante tu participación. Entiendo que algunos militantes quieran decirle a su líder lo guapo que es, y que les llene de emoción recibir una respuesta, pero no creo que el resto de ciudadanos vayan a comunicarse con él a través de los comentarios.
Los blogs pueden ser una buena herramienta para que los políticos estén en contacto con sus seguidores, con los que ya están convencidos, pero no creo que tengan gran utilidad más allá de eso, a menos que el político en cuestión tenga algo nuevo que decir aparte de lo que ya expone cada día ante la opinión pública.

