Vivir lentamente

Vivimos demasiado rápido, siempre en movimiento de un lado para otro, preocupados por nuestra productividad y por el aprovechamiento que hacemos del tiempo, en una vorágine que nos impide muchas veces disfrutar de los pequeños detalles de la vida: de las sonrisas de quienes nos cruzamos cada día, de los paisajes que nos regala la naturaleza o de las conversaciones intrascendentes con un amigo. Por eso me ha resultado interesante saber de la existencia de un movimiento “Slow” gracias al blog de José Ignacio Díaz Carvajal:

“Hace solo unos años que se popularizó el movimiento Slow, gracias, entre otras cosas, a la publicación del libro de Carl Honoré “Elogio de la lentitud”. En diferentes partes del mundo se iban agrupando gente para vivir y realizar todo tipo de actividades de forma más lenta y consciente. Desde comer al ejercicio físico. El urbanismo, las relaciones, el trabajo, el sexo, todo podía ser repensado de una manera “Slow” y hoy en día muchos grupos se preocupan de reflexionar, de organizarse y vivir, de esta manera.

Si ha surgido un movimiento Slow, es por la situación de desboque, de hiper-excitación en la que nos movemos. Estamos acelerados, y esa aceleración se la imprimimos a todo. Así ¿como podemos observar la realidad, conocerla a fondo y disfrutarla? ¿Cómo podemos conectar con nuestro verdadero ser, con nuestros deseos o necesidades?

Pasamos de una actividad a otra, de una persona a otra, sin apenas interiorizar lo que vivimos, sin hacerlo nuestro. Al final acabamos hastiados, agresivos, estresados, consumidos en un frenesí que nos lleva a una situación de vacío existencial.”

El video que he puesto lo descubrí el viernes pasado en el blog de Javier Bouzas y llevo varios días viéndolo de forma casi continua. Su música me relaja y me permite desconectar, al igual que una de esas tardes de conversación relajada y distendida con amigos sin mirar el reloj. Pequeños placeres de la vida.

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2 comentarios

  1. Muy cierto, de verdad. Que de cosas pasamos por alto por nuestras prisas. Fijate que ni había leído la entrada, ni el vídeo y hoy, por fín, he parado y lo he hecho.
    Existe mucho simbolismo en las figuras de la cama: cuando se colocan en posición fetal (la paz absoluta), el ying y el yang, etc.
    La música, tienes razón, muy relajante.

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