Me sorprende especialmente uno de los argumentos que están empleando algunos dirigentes del PSOE para defender la subida de impuestos que tendremos el próximo año. Tratan de convencernos de lo buenos que fueron al bajarlos cuando vivíamos todos en una gran burbuja; y explican que ahora, cuando las vacas se han vuelto flacas, tenemos que apretarnos el cinturón y hacer un esfuerzo de solidaridad. Efectivamente, este Gobierno bajó los impuestos cuando crecíamos y los va a subir justo cuando estamos decreciendo. Es un ejemplo casi perfecto de política fiscal procíclica: favorable al crecimiento cuando ya se está produciendo, y viceversa, desfavorable al crecimiento cuando la economía está en caída. La excepción son los 400 euros, una bajada de impuestos (en forma de devolución) aprobada justo cuando se vislumbraron los malos tiempos. Es muy discutible su linealidad, y por tanto su falta de progresividad, pero hay que reconocer como positivo su objetivo anticíclico: impulsar el consumo precisamente cuando está cayendo.
Además de los 400 euros, otras medidas (no fiscales) tomadas por el Gobierno para hacer frente a la crisis, como el Plan E, han sido anticíclicas. Y el meollo de cualquier política económica expansiva (favorecedora del crecimiento) es de dónde sacar el dinero necesario para financiarla. En el caso que nos ocupa, cómo financiar el plan de obras municipales o las ayudas a la compra de coches. Sólo hay dos opciones: subir los impuestos o aumentar el déficit. La primera solución es contradictoria con el objetivo expansivo y anticíclico que se persigue, y la segunda, peligrosa a largo plazo. Zapatero ha optado por controlar el creciente déficit (con el que se han financiado las inversiones) subiendo los impuestos, pero antes de tiempo: cuando todavía no hemos vuelto a crecer. Otro tema es en qué va a consistir esa subida de impuestos y quiénes la van a sufrir especialmente, pero de eso hablamos más adelante.
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Pablo, podría tirarme bastante haciendo matizaciones a lo que afirmas, pero sólo te hago un par de “apuntes”.
Primero, no creo que la política del Gobierno sea procíclica, como tú dices. Las pruebas son bien fáciles de encontrar: superávit durante toda la primera legislatura de crecimiento intenso (pol. contractiva), mientras que durante la recesión hay un importante déficit (pol. expansiva). Una subida de impuestos no cambiará la realidad del conjunto de acciones del Gobierno: la política será expansiva, aunque menos. Yo no creo que el déficit público sea malo durante un periodo de crisis, pero cuidado, hay unos límites, ¡que luego hay que pagarlo! Y una deuda muy alta puede ser un lastre durante generaciones enteras. Eso sin hablar del discutible efecto expulsión que produce la deuda estatal: ¿para que van a prestar los bancos dinero a las familias y empresas, si se lo pueden prestar al Gobierno que es más seguro y les da una buena rentabilidad? Y sin crédito a las familias y empresas, no hay recuperación económica que valga, por mucho Plan E que haya.
Y segundo, la subida de impuestos no es ahora. Los 400 euros y capital será a partir de enero, mientras que el IVA no sube hasta dentro de casi un año (10 meses), muchas cosas pueden cambiar de aquí a entonces. Y entre otras, el Gobierno preve que estemos creciendo.
Saúl, digo que la política fiscal de este gobierno ha sido procíclica, y a los hechos me remito, pero no su política económica en su conjunto.
Un abrazo,