Miradas profundas, silencios suspensivos, preguntas escuetas y a veces sorprendentes y sagaces. Distante pero cómplice a la vez. Jesús Quintero tiene algo de especial. Le veo y siento una paz interior, una serenidad muy profunda. Me relaja pero a la vez me divierte. Quintero convierte a la palabra en algo mágico, en un juego peligroso en el que se suceden preguntas y respuestas sobre lo vanal y lo profundo, lo excéntrico y lo cotidiano.
Su estilo es personal e intransferible. Ni es el mío ni quiero imitarlo. Mis preguntas son más largas e interpretativas, mi persona se implica más en la conversación. No aspiro por tanto a tener su estilo, pero sí a lograr ese espacio libre, relajado, misterioso, que llene de conversación horas de radio o televisión. Es mi sueño.










mucha suerte con el nuevo blog… te leeremos con mucha atención!
un abrazo
Hola cielo, suerte con un nuevo blog, y ya sabes si un día te dan un premio de esos de LA RIOJA WEB…ya sabes…que entonces entrarás en el club de las gaviotas.
A mi me parece un poco petardo, pero bueno, aún así me gusta su manera de preguntar.