27
Feb 14

El equilibrista en la trastienda

Un director de periódico es una especie de equilibrista entre los deseos de sus lectores y las ambiciones de sus anunciantes. Un juego especialmente complicado cuando la cabecera se dirige a lectores críticos que no se conforman con un relato descafeinado de la realidad y demandan titulares rabiosos y verdades incómodas para el poder. Los anunciantes, en el otro lado de la cuerda, exigen un trato complaciente a cambio de sus inserciones publicitarias y no están dispuestos a que el diario cruce ciertas líneas rojas que todo director conoce perfectamente.

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17
Feb 14

¿Y si el problema es el mercado?

Iba yo a  utilizar esta humilde columna para reivindicar mi trabajo y pedir al mandamás de la oficina (bueno, de muchas oficinas) que fuera generoso y compartiera conmigo las sobras de esos millones de euros que, según cuentan los periódicos, ganó el año pasado. Había pensado proponerle que se quede con los millones redondos y me deje lo que resta a la derecha de la coma: migajas para él, una fortuna para mí. Estaba rumiando cómo justificar el uso mendicante de esta columna, sin jugarme el pellejo a lo Maruja Torres, cuando Carlos Eguizábal me sorprendió la semana pasada pidiendo una subida de sueldo, pero no para él, sino para nuestros políticos… ¡Los pobres!

En un artículo muy interesante, como todos los que publica en este periódico, Eguizábal razona que mejores salarios atraerían más talento a la política y podríamos elevar así el nivel de nuestros representantes. Siguiendo su argumento, en el mercado laboral de la política habría un problema de oferta: escasez y poca calidad de quienes se postulan a cargo público por los bajos salarios que ofrece el sector en comparación con las remuneraciones de la empresa privada.

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23
Dic 13

El sueldito y nada más

El otro día, un señor que lleva 36 años (432 meses) recibiendo una nómina en su cuenta corriente afirmó que la cultura de “buscar el sueldito y nada más no es el camino adecuado para construir la sociedad en el futuro”. Y lo peor es que lo dijo, según sus propias palabras, para dignificar la figura del empresario y fomentar el emprendimiento, como si para dignificar a unos tuviera que denigrar a otros. Qué flaco favor le hizo a la CEOE, suficientemente empeñada ella sola en deteriorar la imagen de los empresarios, ¿o no se acuerdan de Díaz Ferrán?

Con sus palabras sobre “el sueldito y nada más”, Pedro Sanz me recordó a las empresas que piden moderación salarial sin acordarse nunca de moderar sus beneficios; a los directivos que proclaman las bondades de la flexibilidad laboral mientras blindan sus rígidos contratos; o, sin ir más lejos, a sus propios compañeros de partido, que nos piden un esfuerzo colectivo para salir de la crisis, pero se repartieron impunemente elbotín que Bárcenas contabilizaba en sus manuscritos.


18
Dic 13

Competencias

Tuve un profesor de periodismo que desconocía la existencia de un tipo de media, la ponderada, que le permitía asignar distinta importancia a cada una de las prácticas de su asignatura. El hombre quería que una de las noticias que habíamos redactado tuviera menos peso en la nota final y no se le ocurrió otra forma de lograrlo que hacer una innovadora media aritmética en la que excluía esa nota de la suma, pero la dividía por el número total de prácticas, incluida la noticia en cuestión. Después, al resultado de esa extraña división, le sumaba unas pocas décimas —decididas al tuntún— que variaban en función de si habíamos hecho mejor o peor aquella noticia.

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12
Dic 13

Democratizar los partidos

Imaginen por un momento que Carme Chacón hubiera ganado a Rubalcaba en el congreso de Sevilla y que, tras la victoria de César Luena en La Rioja, ambos se hubieran visto obligados a convivir o, al menos, a tolerarse con sus más y sus menos, como Rubalcaba y Tomás Gómez.

Supongan que Chacón, harta de tener que aguantar a una dirección discrepante y con su propio criterio, hubiera decidido suspender de sus funciones a la Ejecutiva riojana después de pelearse con Luena por la elección del portavoz en el Parlamento de La Rioja. Ya sé que es difícil imaginar a Chacón preocupada por nuestro humilde parlamento, pero hagan un pequeño esfuerzo e imagínenla destituyendo a Luena de un plumazo y mandándolo a su casa, con una mano delante y otra detrás, y sin posibilidad de recurrir la decisión tomada en Madrid.

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7
Dic 13

Noticias usurpadas

Conozco a unos cuantos logroñeses que, al recibir ‘De Buena Fuente’ cada viernes en el buzón, cuentan las imágenes en las que aparece la señora alcaldesa mostrando a sus gobernados lo ajetreada que es la vida de los mandatarios. Antes inauguraban cosas grandes —tamaño y burbuja van de la mano— y organizaban costosos eventos en los que fotografiarse. Ahora, con la crisis, inauguran bancos (de los de sentarse), marquesinas, tiendas de ultramarinos o, en el mejor de los casos, Mercadonas.

La crisis ha rebajado el nivel de sus apariciones ante la necesidad imperiosa de seguir figurando y tratar de superponer sus estampas a las que nos ofrece la cruda realidad: temporeros hacinados en la estación de autobuses, miseria en el corazón de la ciudad, polígonos industriales desiertos, inútiles edificios públicos vacíos y persianas bajadas en otrora calles comerciales.

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19
Jun 13

Distancias

Cuarenta minutos de trayecto entre el piso que compartía en Marqués de Vadillo y el campus de la universidad. Una distancia recorrida durante meses de lunes a viernes y a razón de dos trayectos al día. Primero unos minutos de paseo por el Madrid Río (entonces recién estrenado) para coger el autobús urbano a Plaza Elíptica y de allí un autobús verde interurbano hasta la autoproclamada capital del Sur.

Cuarenta minutos de un desplazamiento repetido día tras día. Una rutina rota solo por pequeñas variaciones: el retraso de un autobús, la longitud de la fila de espera del siguiente o las paradas en las que alguien pulsaba el botón para bajarse. Pequeñas notas de color en un trayecto que acumulaba caras fijas a medida que se repetía día tras día: las de los conductores que se turnaban para cubrir la línea y las de los pasajeros habituales. Entre estas últimas caras, alguien que compartía el trayecto completo: los cuarenta minutos de rutina entre el barrio y la universidad.

Compartimos esperas en la parada del autobús y colas en la puerta de salida del interurbano. Separados solo por unos pocos pasos, recorríamos juntos la pequeña distancia que separaba la parada de llegada de un autobús y la puerta de salida del siguiente. Nos bajábamos en la misma parada, en la calle Madrid de Getafe, y caminábamos separados por esos pocos pasos hacia los edificios de la univerisdad.

Al cabo de las semanas, empezamos a saludarnos en nuestro encuentro matutino en la parada del autobús, pero seguimos respetando esa prudente distancia que nos separaba dentro del autobús y fuera de él. Nunca compartimos asientos contiguos ni caminamos a la par en los pequeños trayectos compartidos a pie.  El discreto saludo matutino acabó formando parte de la rutina y lo repetíamos si a lo largo del día nos volvíamos a cruzar en la universidad o si el fin de semana coincidíamos en la estación de metro del barrio —él con su novia, yo solo—.

Por lo demás, ambos mantuvimos escrupulosamete las distancias como si tuviéramos un pacto implícito para que el rutinario comienzo del día siguiera siendo un poco íntimo y solitario. Nunca hubo una palabra más ni una tímida aproximación. Era una rutina con dos distancias: los cuarenta minutos de trayecto y los pasos de separación entre nosotros. La vida está llena de distancias: unas se respetan mientras que otras acaban rompiéndose; algunas se acortan y otras se alargan.


1
Abr 12

¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

Llevo más de quince minutos sentado frente a la pantalla del ordenador saltando de pestaña en pestaña por Internet. De Twitter a Facebook; de Facebook a Gmail; de Gmail a algún periódico digital; y desde allí otro ‘clic’ y vuelta a Twitter. Con la rueda del ratón asciendo y desciendo a gran velocidad por las páginas y, de vez en cuando, pincho aleatoriamente en algún hipervínculo que me lleve a otra página por la que subir y bajar rápidamente, de forma casi instintiva, sin apenas prestar atención a su contenido.

Solo he logrado centrarme en la escritura de estas líneas cuando, en vista del tiempo malgastado, he cerrado el resto de pestañas del navegador y solo he dejado abierto el programa de edición de WordPress. Aun así, mientras tecleo estos primeros párrafos no he resistido la tentación de volver a abrir Twitter, comprobar que no hay nuevas menciones, y regresar rápidamente a esta pestaña, no sin antes hacer girar un poco la rueda del ratón hacia  arriba y hacia abajo. Hacia ninguna parte en realidad.

Lejos de ser un problema puntual, esta dificultad para concentrarme se repite con demasiada frecuencia cuando enciendo el ordenador y me conecto a la Red. Internet ofrece tantas posibilidades de distracción, accesibles con un solo ‘clic’ en la misma pantalla, que a nuestros espíritus perezosos les cuesta un esfuerzo enorme centrar toda la atención en una sola ventana, en una única pestaña, en la lectura o la escritura de un solo texto lineal. Después de algunos años utilizando a diario el ordenador, me di cuenta de la cantidad de tiempo que desperdiciaba vagando por la Web sin ningún rumbo fijo, y lo que es aún peor: distrayéndome de aquello que realmente tenía que hacer e incapaz de concentrarme durante un tiempo suficiente en una sola actividad.

Con la explosión de las redes sociales abrí cuentas en Facebook y Twitter y los problemas de concentración han ido en aumento. Internet acapara cada vez más mi tiempo y mi atención. Casi a diario, nada más entrar por la puerta de casa, siento la necesidad de encender el ordenador y trasladarme al mundo digital a través de la pantalla. El problema es que una vez conectado me distraigo con cualquier estímulo y permanezco conectado a la Red mucho más tiempo del necesario.

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3
Ago 11

Chiquibecas para todos

Las “chiquibecas” del Ayuntamiento de Logroño -subvenciones públicas a plazas de guardería infantil- son un claro ejemplo de cómo una política social y redistributiva puede ser pervertida hasta convertirla en un despilfarro de dinero público de tinte populista y fines electoralistas. La anterior corporación municipal -una coalición de socialistas y regionalistas- fijaba un límite de 15.000€ de renta por miembro de la unidad familiar a partir del cual no podía obtenerse esta ayuda municipal. Pero el nuevo equipo de gobierno del Partido Popular decidió tras las elecciones del 22-M eliminar ese tope de renta para que cualquier familia pudiera, a priori, recibir las “chiquibecas”.

En las bases de la convocatoria, el criterio de la renta familiar desaparecía como requisito de los solicitantes, pero continuaba considerándose a la hora de baremar las solicitudes y adjudicar las ayudas en función de la puntuación obtenida por  cada familia. De hecho, las diferencias en renta podían traducirse en 33 puntos de diferencia en la baremación, muchos más que los asignados a familias numerosas o monoparentales (1 punto en ambos casos). Por lo tanto, a priori, la renta familiar seguía siendo un criterio relevante -aunque no excluyente- para otorgar las ayudas. Sin embargo, en la práctica, las “chiquibecas” se han repartido indiscriminadamente, a todas las familias de Logroño que cumplían los requisitos más elementales: básicamente, estar empadronados en la ciudad y tener un hijo en edad de ir a la guardería. La renta familiar y el resto de circunstancias familiares solo se han tenido en cuenta para determinar la cuantía de las ayudas mensuales, que oscilan entre los 100 y los 175 euros .

¿Qué ha hecho el Ayuntamiento para conceder  subvenciones a todas las familias independientemente de su renta? Ampliar la partida económica asignada inicialmente a las “chiquibecas” (de 0,9 a 1,5 millones de euros) para que todas las solicitudes admitidas reciban la ayuda municipal. De esta forma, la baremación obtenida por las distintas familias (en función de la renta y del resto de criterios) no ha condicionado en absoluto la concesión o no de las subvenciones. La progresividad -a menos renta, más ayuda pública- se reduce a una pequeña variación en la cuantía de las subvenciones. Pequeña porque, mientras la renta de una familia puede ser hasta 9 veces superior a la de otra -ejemplo puesto hoy por el PSOE-, la mayor chiquibeca solo puede ser 1,75 veces superior a la inferior.

En plena crisis económica, con el déficit de las administraciones públicas bajo lupa, el Ayuntamiento de Logroño gastará el próximo curso escolar 670.000 euros más en “chiquibecas” que el anterior. Detrás del eslogan de Cuca Gamarra, “más dinero para ayudar a más familias que nunca”, se esconde un reparto indiscriminado de recursos públicos a familias que no lo necesitan, sustrayéndolo de otras partidas municipales que, a diferencia de la educación de 0 a 3 años, sí son competencia exclusivamente municipal. Un despilfarro populista, a semejanza de los 400 euros de Zapatero, inadmisible en los tiempos que corren.


29
Mar 11

Inmediatez caduca

“Lea hoy el periódico de mañana”. Con este reclamo publicitario, El Mundo promociona la suscripción a Orbyt, una plataforma digital que ofrece servicios y contenidos exclusivos para aquellos lectores que paguen 15 euros mensuales. Mi propuesta es menos efectista –o más, según se mire– que la de nuestro paisano Pedro J. Ramírez: leer hoy el periódico de ayer y dejar el de hoy para mañana. Yo la pongo en práctica de vez en cuando y con total flexibilidad, pudiendo leer un periódico de la semana pasada y postergar el de hoy para dentro de diez días. Lo hago por falta de tiempo y sentimiento de culpabilidad al ver tanto papel amontonado, pero la lectura a posteriori tiene unas cuantas ventajas que compensan ir un poco por detrás.

Cuando lees el periódico de antes de ayer, algunas páginas están ya caducas y otras, sin embargo, se han revalorizado. Hay noticias cuyo interés decae a las pocas horas de ser impresas: bien porque no están actualizadas o bien porque carecen de verdadera relevancia. Unas se incluyen porque son última hora y otras, simplemente, porque alguien se ha empeñado en que formen parte de la dichosa agenda mediática. La ventaja de leer periódicos atrasados es que ayuda a detectar fácilmente todas esas hojas caducas a las que no merece la pena prestar demasiada atención; y, al contrario, podemos detenernos en las historias perennes, aquellas que, días después de ser publicadas, siguen siendo útiles para interpretar el mundo y descubrir en él nuestras propias coordenadas.

Yo he sido un yonqui de la información y un súbdito de la dictadura de la inmediatez. Por suerte, he conseguido desintoxicarme y rebelarme; y, en parte, ha sido gracias a esa montaña de periódicos atrasados que un buen día decides revisar en busca de historias que realmente merezcan la pena. No sería mala idea trasladar la experiencia a otros ámbitos: rastrear hoy los tuits de ayer y ver las pintadas de hace una semana en el muro de Facebook. Ya puestos, también podríamos hacer una prueba con los artículos publicados desde octubre de 2009 en este patio de luz. Son muy pocos los que, leídos hoy, apenas han perdido interés. Me quedo con ellos y prescindo del resto.

Publicado en Rioja2.com el 29/03/2011.